Las cosas en muchas ocasiones no son tan perfectas como
parecen, por este motivo es importante aprender a observarlas con algo más de
detenimiento, no basta simplemente con verlas pasar por delante de nosotros
como si nada. Por esta razón tenemos que
ser críticos a la hora de valorar todo lo que nos rodea, ya que solo de esta
forma podremos tener nuestro propio punto de vista sobre un determinado asunto,
lo cual conlleva que no siempre estemos de acuerdo con lo que nos muestran.
Si trasladamos esta idea al mundo Disney, que es el tema
que nos ocupa, nos encontramos con una compañía que vende inocencia, ilusión, alegría,
etc. Pero Disney también tiene su lado oscuro, como casi todo en esta vida,
puesto que no deja de ser un gran negocio que como toda empresa pretende vender
su producto. Debido a esto, se aprovechan de esa imagen infantil que ofrecen para
llegar a un público determinado. Dicho esto observamos que dentro de ese lado más
oscuro comentado anteriormente, se refuerzan valores negativos tales como los
relativos a las diferencias étnicas, la diferencia entre el hombre y la mujer,
etc. Estos están basados en una serie de prejuicios que existen en la sociedad
y que Disney, en lugar de desecharlos y demostrar a los niños, que son los
mayores consumidores de estas películas, que todos somos iguales y que no
debemos rechazar a nadie por cuestión de raza, sexo o condición económica, los
potencia y los refleja en muchas de sus películas.
Para plasmar estos aspectos, Disney utiliza a sus
personajes. Un ejemplo de ello serían los personajes empleados para resaltar la
figura de las princesas. Si lo analizamos detenidamente observamos que la
mayoría de estas princesas, por no decir todas, son de raza blanca. Esto da que
pensar puesto que ¿cuál es el motivo por el cual no se representa a la figura
de una princesa como una mujer de raza negra? Quizás esto se deba como he
comentado previamente a que la sociedad tiene una serie de prejuicios y que en
lugar de tratarlos y fomentar la igualdad, a Disney le interesa más valerse de
ellos para poder comercializar mejor el producto.
Otra de las ideas que llama la atención es la que tiene
que ver con los trabajadores de esta empresa. Sorprende demasiado que una
empresa que va dirigida para los niños, se valga precisamente de ellos para
utilizarlos como mano de obra barata, sometiéndolos a amplias jornadas de
trabajo. Tanto este asunto como el anterior, son aspectos que se nos escapan a
simple vista porque se ocultan bajo el producto Disney y sobre lo que ello
conlleva. Precisamente por ello debemos estar atentos y ver más allá de la
primera sensación que nos llega, puesto que como he comenzado mi reflexión,
nada es tan perfecto como parece y esto solo seremos capaces de apreciarlo si
realizamos un análisis crítico de lo que nos ofrecen.